lunes, 9 de diciembre de 2013

De un piso a otro en un abrir y cerrar de ojos

Y llega un momento, en el que miras por la ventana y de repentes sientes que algo ha cambiado, no sabes exactamente qué, pero se ha producido un chispazo que te ha hecho reflexionar. No sabes por cuanto tiempo, puesto que estas acostumbrada a que tu estado de ánimo vaya de un piso a otro sin previo aviso, nunca sabes exactamente en que piso se encuentra el sentimiento que le ha dado al ascensor, si en cuanto se suba te va a llevar al sótano o por el contrario te va a dejar cerca de la azotea, para ver los maravillosos colores del día.
Cuando algo te sube hasta aquí, esperas que este cambio dure lo suficiente como para que tus pies cojan velocidad, que nada se cruce en tu camino y los pueda hacer estancarse de nuevo.
Siendo sincera contigo misma, los obstáculos que estas arta de encontrarte por el caminos son piedras en forma de esperanzas, piedras que no te dejan avanzar.
Y las esperanzas son sólo eso, ilusiones creadas, a veces sobre fuertes cimientos y otras sobre casas de papel; y las tuyas parecen ser aficionadas en estancarse sobre casas de papel, deben tener colores más llamativos que el hormigón, porque sino, no me explico dicho aferramiento... jeje 

Pero volviendo a nuestra ventana, hoy el paisaje se ve de otro color, quizás sean los pájaros que han entrado en escena y te distraen, o que amaneció soleado, dejando atrás tanto tono grisáceo, o quizás, simplemente sean que nuestros ojos ya no miran con la misma intensidad. Pero sea lo que sea, espero que dure mucho tiempo. 

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