lunes, 13 de enero de 2014

La constante siempre es uno mismo

Desde hace cosa de dos semanas me siento bastante bien, pero, hace dos meses pasé por una racha un tanto extraña, aun que también, un mes atrás me encontré bastante frustrada, y mucho antes de todo esto me hallé explendida, aunque también, ahora que lo pienso, levemente rallada… Y si sigo recordando, seguro que encontraré muchas y diferentes sensaciones en cortos periodos de tiempo.

Yo, yo soy yo todo el tiempo. Fui yo, la que primero estuvo explendida, luego fui yo, la que se sintió frustrada, más tarde volvi a ser yo, la que estaba bastante bien, y así sucesivamente a lo largo del tiempo la unica constante que hay ¡SOY YO!

Y si soy yo, la misma persona en tooodas las situaciones, ¿de qué depende que mi estado de ánimo sea de una manera u otra?. ¿Realmente la explicación es tan triste como para que la unica constante que existe, siempre dependa de los millones de variables con los que se tropieza a su alrededor para sentirse bien, mal, regular…? ¿Qué cosas no?

Pues he aquí, una de las cosas que mas curiosidad me ha generado desde pequeña, el funcionamiento de nuestra mente. Las mil y una cosas que pasan por ella en un segundo y que pueden hacer cambiar tan radicamente nuestro cuerpo, nuestros sentimientos, nuestros sentidos…

¿De qué manera funcionará para que nos haga sentir esa gran diversidad de sensaciones?

¿Qué mecanismos harán la escriba de lo que sirve o no, para hacernos sentir de una manera u otra en cada momento?

¿Cómo pueden influirnos tanto las relaciones sociales y lo que aprendemos de ellas?

¿Cuán desconocido puedes llegar a ser para ti mismo, que incluso no somos realmente conscientes de hasta dónde somos/es capaz de llegar la mente?

¿Qué es lo que hace que sea tan complicado que la felicidad sólo dependa de nosotros mismos?

¿A qué se dedica el bibliotecario de nuestra cabeza, que debe ordenar las diferentes informaciones que recibimos y/o estudiamos, que cuando realmente nos hacen falta, nos damos cuenta de que es un desordenado, porque nunca las encuentra cuando la necesitamos?

¿Por qué no controlamos todos esos estimulos que afectan a nuestra mente y por consiguiente a nosotros?

¿El miedo es realmente un instinto o es un sentimiento creado por el hombre mediante estudios de la misma, para ser capaces de manupularnos y tenernos controlados? 
Muchísimas veces no somos capaces de avanzar por, simplemente, miedo.

Si todos nacemos, y en la mayoría de las ocasiones, pasamos por circunstancias sociales parecidas, nos relacionamos en el mismo grupo de iguales, con culturas similares, y un largo etc, ¿qué es lo que hace que tú mente y mi mente sean tan distintas?

¿Qué parte de la mente anula la razón cuando te mueves por impulsos? Y ¿cómo a veces la razón gana por goleada a tus deseos? Quizás, sea todo más sencillo y simplemente se lo juegen a piedra, papel o tijera, y por eso, que muchas veces cuando tomamos un poco distancia de las decisiones tomadas, nos damos cuenta que no han tenido ningún sentido
.
¿En qué lugar de la mente están esos fusibles, que cuando se bajan, no hay quien los encuentre, y con ellos bajados lo unico que hacemos es encontrarnos con defectos, inseguridades, paranoias… ?

¿Por qué todo lo que somos, realmente está construido sobre las variables? Si éstas, como bien su nombre indica, pueden estar o desaparecer en cualquier momento.

Y podria seguir con un sin fin de preguntas más que se me pasan a diario por mi señora caprichosa y analítica mente. Aunque la que le da cuerpo al escrito de hoy es la constante, que siempre seré yo, y las variables, como variables que vienen y que van, siempre estaran ahí… cada una de las cosas que me rodean. Hasta ahí está claro, pero, por qué nuestra mente, siendo nosotros sólos la constante, necesita procesar todo lo que ve, cada una de las cosas que pasan, analizar las interelaciones con los demás, ir por delante de las cosas que pasan… ¿No seria todo mucho más sencillo si pudieramos elegir objetivamente, razonablemente y sin jugarnos nuestro estado de ánimo nosotros mismos como unica constante? 

lunes, 30 de diciembre de 2013

El Hombre que me ame

Por Gioconda Belli


El hombre que me ame 
deberá saber descorrer las cortinas de la piel, 
encontrar la profundidad de mis ojos 
y conocer lo que anida en mí. 
No querrá poseerme como una mercancía, 
ni exhibirme como un trofeo de caza, 
sabrá estar a mi lado 
con el mismo amor 
conque yo estaré al lado suyo. 
No dudará de mi sonrisa 
ni temerá la abundancia de mi pelo, 
respetará la tristeza, el silencio 
y con caricias tocará mi vientre como guitarra 
para que brote música y alegría 
desde el fondo de mi cuerpo. 
El hombre que me ame 
podrá encontrar en mí 
la hamaca donde descansar 
el pesado fardo de sus preocupaciones, 
la amiga con quien compartir sus íntimos secretos, 
el lago donde flotar 
sin miedo de que el ancla del compromiso 
le impida volar cuando se le ocurra ser pájaro. 
Por sobre todas las cosas, 
el hombre que me ame 
deberá amar al pueblo 
no como una abstracta palabra 
sacada de la manga, 
sino como algo real, concreto, 
ante quien rendir homenaje con acciones 
y dar la vida si es necesario. 
El hombre que me ame 
reconocerá mi rostro en la trinchera 
mientras los dos disparamos juntos 
contra el enemigo. 
No conocerá el miedo a la entrega, 
ni temerá descubrirse ante la magia del enamoramiento 
en una plaza llena de multitudes. 
Podrá gritar -te quiero- 
o hacer rótulos en lo alto de los edificios 
proclamando su derecho a sentir 
el más hermoso y humano de los sentimientos. 
Ese hombre, 
no le huirá a las cocinas, 
ni a los pañales del hijo, 
será como un viento fresco 
llevándose entre nubes de sueño y de pasado, 
las debilidades que, por siglos, nos mantuvieron separados 
como seres de distinta estatura. 
El hombre que me ame 
no querrá rotularme y etiquetarme, 
me dará aire, espacio, 
alimento para crecer y ser mejor, 
como una Revolución 
que hace de cada día 
el comienzo de una nueva victoria. 



Y he aquí una poesía que descubrí en el 2009 y que no la veía desde entonces y al verla me ha vuelto a encantar!! ^_^ 


jueves, 26 de diciembre de 2013

Oye, tengo una pregunta.

Por Lizzie

Oye, tengo una pregunta,
¿quién eres?

Soy todos y cada uno de los pensamientos que pasan por mi mente,
soy cada una de las decisiones que he tomado,
soy todos mis miedos.

Soy del primero hasta el último de mis fracasos,
pero también soy del primero hasta el último de mis logros,
soy todas aquellas cosas que he superado,
soy todas mis inseguridades,
soy todas mis ilusiones,
soy todos mis sueños,
y cuando más yo soy,
es cuando el instinto animal se apodera de mi.

Soy un conjunto,
el conjunto de cada una de las personas que quiero,
he querido
y querré,
soy recuerdos, tuyos, suyos, míos y nuestros,
pero cuando más soy, es ahora.
Soy todo aquello de lo que he formado parte,
queriendo y sin querer,
como bien dijo el filosofo Ortega y Gasset,
soy yo y mis circunstancias.

Oye, tengo otra pregunta,
¿y que opinas?


Pues opino que no soy perfecta,
pero ahora te pregunto yo, 
¿ser prefecto no es muy aburrido?,
la gente espera que todo sea como ellos piensan,
que no cometas errores,
que tus decisiones vayan todas por el camino correcto
...

Yo simplemente prefiero equivocarme, 
tantas veces como haga falta,
porque eso es lo que me hará ser yo,
tengo muchas cosas que aprender, 
muchas cosas que vivir, 
muchos caminos por recorrer, 
muchas personas con las que cruzarme 
o simplemente andar. 

Podremos andar de la mano, 
juntos, 
separados,
en direcciones opuestas
o como paralelas que se cruzan por causalidad.
Pero todas y cada unas de ellas, 
siempre,
formaran parte de la respuesta a tu primera pregunta.



¡¡Dos en una!!

Y hay momentos en los que eres consciente de que te encuentras dividida en dos y es de las situaciones más frustantes que hay, porque hace que toda tú seas como una montaña rusa, que sube y baja sin previo aviso, que cuando estas arriba, lo ves todo tan claro que nada podrá romper tus planes, pero en el momento que estas abajo... lo odias, odias sentirte tan vulnerable y desconcertada y te vuelves consciente de que no tienes nada tan claro como pensabas. Estas dividida en dos. 
Por un lado esta lo que quieres hacer sin pensar que pasará después y por otro lado, esta aquello que tu cabeza te dice que es lo mejor para ti. 
¿A qué debo hacerle caso?
Es una sensación extraña... no se ni diferenciar si es producto de lo que mi mente quiere que vea o es que en realidad es así. Pero ahora lo empiezo a ver todo tan distinto, aunque la mayoría de las veces no le haga caso a estos pensamientos, de golpe, donde antes veía algo especial, ahora veo niñatería, dónde antes veía madurez, ahora veo inmadurez, donde antes veía sentimientos brutales, ahora veo egoísmo, donde antes veía ilusión ahora veo desgana, donde antes veía seguridad, ahora veo desconfianza, donde antes veía buenos cimientos, ahora sólo veo el tejado (¿dónde está el resto de la casa?), donde antes veía coherencia, ahora veo desorden, donde antes sentía admiración, ahora siento un poco de indiferencia, donde antes veía lucha, ahora veo rendimiento, donde antes pensaba que valía la pena, hoy pienso que no es suficiente...
Esto y muchas cosas más hace que tenga mil y una preguntas sin respuestas:
¿Esta imagen se ha encargado mi mente de crearla o es que realmente es que lo que percibí en un principio solo era producto de la ilusión?
¿Y si estoy tan segura de que no es suficiente, por qué una parte de mi quiere que me deje llevar sin pensar en el mañana?
¿Realmente no tengo que buscar los por qués de las cosas que pasan?
¿Son coincidencias de verdad?
¿Debo pasar del tema como quiere mi mente que haga?
¿Realmente tengo una imaginación tan audaz como para imaginar y ver tantas cosas dónde no las hay?
¿Algo de lo que me gustaría que estuviera pasando será realidad?
¿O la realidad es la que no quiero ver, aun habiéndola escuchado?
¿Por qué no dejo de darle vueltas, una y otra vez, a todo si no es lo que quiero ahora?
¿......

lunes, 23 de diciembre de 2013

Y mi mente sigue sin hacerme caso...

Como me gustaría poder decidir a quién prestarle atención y a quien no. A ver me explico, me gustaría tener la suficiente capacidad de decisión como para elegir quienes pueden estar en mis pensamientos y quienes no.
Es cierto que puedes elegir en quienes invertir tus ganas, tus fuerzas, tu atención, tu tiempo... pero no puedes elegir quien ocupa tu mente. 
A veces dentro de esas elecciones también encontramos personas a las que les dedicamos demasiado tiempo y demasiados pensamientos; y que realmente no se los merecen, ya que a través de sus actos lo únicos que nos dan a entender es que somos tont@S.
Que cruel es la esperanza... Que cruel es a veces la ilusión... Que cruel es el deseo... Que cruel es a veces nuestro ser... 

Que cruel es el hecho de ilusionarte con esperanzas que en lo más profundo de nuestro ser se crea aferradas a un deseo incompleto.
Y que complicado es fingir que todo te da igual, que ya nada te importa y que nada te afecta, que puedes estar tan normal con esa persona y que todo sigue como si nada hubiera pasado.
Perdona, pero ¡no!, si que han pasado cosas, ha pasado que comenzamos caminando juntos y ahora estoy sola, perdida en el camino, sin querer mirar atrás para no recordar, para no ver que no estás y la única opción que me dejo tener es la de mirar hacia delante, pase lo que pase, por muchas preguntas que tenga, en realidad soy consciente de que no me las vas a responder y de que ni si quiera te interesan.
Pero con todo lo que ha pasado, ¿por qué sigo ilusionada, esperanzada y deseándote? ¿por qué? si ya se lo que hay, ¿qué es lo que hace que todo eso siga ahí...? Si soy yo la que ha tomado la decisión de no hablarte, de no llamarte, de distanciarme... soy yo la que ha decidido no hacer por verte... ¿Por qué es tan cruel la mente? ¿por qué no me facilitas el camino y simplemente lo arrinconas en algún sitio? no te estoy pidiendo que lo olvides, solo que desaparezcan toda esta frustración.... ¿tan complicado es lo que pido?


lunes, 9 de diciembre de 2013

De un piso a otro en un abrir y cerrar de ojos

Y llega un momento, en el que miras por la ventana y de repentes sientes que algo ha cambiado, no sabes exactamente qué, pero se ha producido un chispazo que te ha hecho reflexionar. No sabes por cuanto tiempo, puesto que estas acostumbrada a que tu estado de ánimo vaya de un piso a otro sin previo aviso, nunca sabes exactamente en que piso se encuentra el sentimiento que le ha dado al ascensor, si en cuanto se suba te va a llevar al sótano o por el contrario te va a dejar cerca de la azotea, para ver los maravillosos colores del día.
Cuando algo te sube hasta aquí, esperas que este cambio dure lo suficiente como para que tus pies cojan velocidad, que nada se cruce en tu camino y los pueda hacer estancarse de nuevo.
Siendo sincera contigo misma, los obstáculos que estas arta de encontrarte por el caminos son piedras en forma de esperanzas, piedras que no te dejan avanzar.
Y las esperanzas son sólo eso, ilusiones creadas, a veces sobre fuertes cimientos y otras sobre casas de papel; y las tuyas parecen ser aficionadas en estancarse sobre casas de papel, deben tener colores más llamativos que el hormigón, porque sino, no me explico dicho aferramiento... jeje 

Pero volviendo a nuestra ventana, hoy el paisaje se ve de otro color, quizás sean los pájaros que han entrado en escena y te distraen, o que amaneció soleado, dejando atrás tanto tono grisáceo, o quizás, simplemente sean que nuestros ojos ya no miran con la misma intensidad. Pero sea lo que sea, espero que dure mucho tiempo. 

viernes, 6 de diciembre de 2013

Los minutos, las horas, los dias...

(por Lizzie)

Y otra vez estoy aquí,
sentada en la ventana, 
viendo pasar el tiempo,
los minutos, las horas, los días...
esperando cosas que no llegan.

Atrapada, en una espiral sin salida,
llena de recuerdos que me hablan,
recuerdos que no paran de gritarme
una y otra vez que hemos sentido
y nos hemos sentido,
que nos hemos complementado, 
que hemos soñado juntos,
que... sigo andando sobre mojado.

Quizás sólo lo imagine,
quizás sólo sean las ganas que tengo de ti,
las mismas que no me hacen ver con claridad,
las que incluso habiendo fantasmas, 
me tienen petrificada aquí,
sin saber desconectar, 
sin saber qué hacer ni qué decir.

Seguir en mi ventana,
esperando a que pase el tiempo, 
los minutos, las horas, los dias...
desvaneciendo esperanzas, 
destejiendo ilusiones,
reconstruyendo corazones,
redirigiendo mi camino..